Publicidad:
La Coctelera

La bitácora de Vandalio

Temas variados sobre humanismo, sociedad y religión

22 Septiembre 2006

La venganza del ratón

Horacio, el célebre poeta latino, dejó escrito un verso que ha tenido una gran fortuna en la historia de la fabulación literaria. Aunque pocos saben ya latín, lo escribiré con sus propias palabras: “Parturient montes, nascetur ridiculus mus”. Es decir, “los montes están de parto, nacerá un ridículo ratón”. Esta imagen despectiva, repetida en las fábulas latinas de Esopo, en las francesas de La Fontaine y en las españolas del poeta Samaniego, que tuve que aprender en mis años de colegio con el título de “El parto de los montes”, hace referencia a la desproporción entre causa y efecto. Así, queda retratado el pedante que presume de inteligencia o de valor, y después no es capaz de aprobar un curso o defender su dignidad; o el engreído seductor, el don Juan de turno, que no se come una rosca.; también el vanidoso científico que, al cabo de muchos años de trabajo, sólo ha sabido inventar el chupa-chups.
Hablar de parto de los montes, por tanto, es una expresión metafórica denigratoria para el ratón, animalillo que ha sido despreciado en todas las épocas, no solamente por su tamaño, sino sobre todo por su peculiar forma de vida, que produce en los seres humanos, sobre todo si son del género femenino, un rechazo instantáneo. El ratón es, fundamentalmente, un animal nocturno, que vive en las cloacas y se alimenta de los desechos y basuras de la naturaleza, siendo el causante de muchas enfermedades contagiosas y de la ruina de los campos. En la mayoría de las personas produce repugnancia y miedo sin motivo, porque es relativamente limpio y el más miedoso de los animales. Además, se enamoran con facilidad, siendo capaces de emitir una serie de ultrasonidos melódicos en presencia de una hembra, algo parecido al canto de los pájaros. Pero lo más extraordinario es que su presencia en la Tierra es anterior a los dinosaurios, y que sus homólogos antecesores, mamíferos todos, sobrevivieron a la hecatombe de hace 65 millones de años, y están emparentados en un porcentaje altísimo con el genoma humano. Son, pues, nuestros parientes más lejanos, verdad científica que humilla la vanidad humana, siempre creída el centro del universo, hecha trizas por las tesis de la evolución.
Algunos pueblos antiguos divinizaban al ratón, pero en muchas tradiciones populares son animales maléficos, identificado con el demonio en el cristianismo medieval. Y si aparece en los sueños, muchos pusilánimes creen que va a ocurrir alguna desgracia. Yo mismo, en lo que mi memoria alcanza, lo he huído siempre con mal disimulado asco. ¡Pobre ratón! Ya ha llegado la hora de tu venganza. Aunque sea convertido en juguete de la tecnología. A partir de hace sólo un puñado de años te has convertido en el más codiciado y el más acariciado de los juguetes “de los mayores”: ya nadie podrá vivir sin ti, serás el dueño del mundo y todos suspirarán por sentir entre los dedos tu piel suave. Y no de vez en cuando, sino todos los días y a todas horas, sobre todo si eres un ratón “evolucionado”, capaz de “seducir” al más reacio. Los niños en la escuela del futuro aprenderán a convivir contigo y pedirán con emocionado interés a los Reyes Magos (o a Papá Noël) un ratón inteligente conectado a un ordenador personal que les abra los ojos al mundo virtual, donde son posibles todas las fantasías.
La venganza superará todos los pronósticos. La monstruosa montaña de la Ciencia ha parido un ratón de plástico que se ha de colar en todos los hogares. También en el mío. Acostumbrado a escribir a mano, primero con lapíz de grafito, después con plumilla metálica y tinta, con bolígrafo y rotulador, hasta mecanizarme con la máquina manual, la eléctrica y la electrónica, maldiciendo de ratas y ratones con una cobardía impropia de mi sexo, ahora soy esclavo del ratón. ¡Quién me iba a decir que terminaría mis días acariciando con cariño y emoción a un nuevo ratón tecnológico! Un ratoncito suave y sumiso, siempre dispuesto a obedecer, día y noche, sin provocar el pánico de lo vivo repelente que no se puede controlar. Como la bacteria, el virus o el “ridículo” ratón horaciano. Vandalio.

servido por Francisco 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

pepe

pepe dijo

Lo que vive de noche, en las cloacas y se alimenta de deshechos no son los ratones, sino las ratas.

Los ratones, viven en el campo, y se alimentan generalmente de pequeños insectos y frutos secos, (bellotas, piñones, etc), y cereales,... así como casi cualquier hortaliza que les resulte apetecible....

14 Septiembre 2009 | 02:17 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de Francisco

La bitácora de Vandalio

Madrid, España
ver perfil »
contacto »
Soy filólogo ya jubilado, me gusta escribir y deseo mantener mi propia bitácora para ofrecer mis experiencias, ideas y sentimientos sobre la vida a quienes -jóvenes o viejos- las quieran compartir.
Estadisticas y contadores web gratis
Estadisticas Gratis

Fotos

Francisco Aguilar Piñal todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera