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La bitácora de Vandalio

Temas variados sobre humanismo, sociedad y religión

26 Octubre 2006

Humanos caníbales

Canibalismo en Atapuerca

¿Somos caníbales los humanos? Según las evidencias históricas y las hipótesis científicas, la respuesta es sí. Aunque me produzca repugnancia invencible, aunque jure y perjure que yo nunca me alimentaré con carne humana, el canibalismo está presente en nuestra especie desde los comienzos de la hominización hasta nuestros días. Bien es verdad que la frecuencia de los actos caníbales ha ido disminuyendo con los siglos, en la misma proporción en que se han consolidado los valores morales, pero la costumbre no ha desaparecido totalmente, como demuestra el reciente caso alemán, de dos varones que acordaron por internet un festín caníbal, llevado a la pantalla en la película de Martin Weiz Grimm love story, premiada en la 39ª edición del festival de Sitges.

Aunque nos cueste reconocerlo, descendemos de una larga serie de generaciones de asesinos sin complejo de culpabilidad, porque el sentimiento de culpa no es genético sino cultural, y se ha ido fraguando a lo largo de los años, por motivos religiosos o culturales. Nuestra especie homo no ha llegado al extremo del canibalismo intrauterino de los tiburones, pero no ha tenido inconveniente en alimentarse con la carne de sus propios familiares adultos o jóvenes, con especial predilección por la de los más pequeños, como sabemos hoy por las excavaciones de la Gran Dolina, en Atapuerca, un yacimiento próximo a la ciudad española de Burgos. Como estos restos tienen una antigüedad de más de 800.000 años, “se trata de las evidencias más antiguas de antropofagia de la historia de la Humanidad”, practicada aquí “durante cientos de años”, según afirma el profesor Eudald Carbonell.

Siendo esta costumbre natural y la especie humana depredadora por naturaleza, que mata para vivir, “¿qué complejos procedimientos de culturación han permitido desactivar su placer homicida?”, se preguntaba Freud. Si al canibalismo inicial no se oponían ni la naciente razón ni los sentimientos de amistad o fraternidad, la única respuesta posible a esta pregunta es el nacimiento de los valores morales en las generaciones posteriores, a causa de la fe en las divinidades inventadas para organizar las comunidades humanas, o bien de los propios líderes, que necesitaban multiplicar los brazos para atender a las tareas agrícolas que garantizaban el alimento. Porque no están claras las razones del canibalismo. Se puede buscar la carne de un humano vivo o de un humano muerto. En ambos casos, puede haber motivos ajenos a la necesidad. Por ejemplo, comer la carne de un guerrero enemigo para asimilar su fortaleza física; de un familiar para heredar sus virtudes; de una persona escogida para un sacrificio religioso; de cualquier congénere para mantener la supervivencia, agresión asesina reservada a los humanos. Los antropólogos afirman, como conclusión de sus investigaciones sobre los huesos conservados, que uno de los manjares más apreciados eran la médula ósea y el cerebro. Es lo que insinúa Eric von Daniken como explicación para el origen del homo sapiens: la evolución del cerebro homínido, causa del aumento de su volumen y de su inteligencia, fue debida precisamente a la ingestión del cerebro de los grandes simios, incluido el género homo, cuyos cráneos aparecen con frecuencia horadados para extraer la masa encefálica. Esto no lo ha hecho ningún otro animal.

Pero asesinar a un congénere vivo para comer su carne por un placer homicida es algo extravagante, reservado a los humanos, apenas conservado en las sociedades civilizadas. Pero no erradicado completamente. Pensemos en lo sucedido a los misioneros, por ejemplo, en tierras de humanos salvajes. En las Islas Salomón se prepara un plato, dicen que exquisito, de “carne humana a la piedra”; en Nueva Guinea hay tribus caníbales, como los asmat, los korowais, los damis,etc, que gustan del “cerebro hervido con caña de bambú”; en las Islas Fidji se asan los cadáveres enteros, después de extraer las entrañas, para consumo de los jefes de la tribu; en las selvas del Brasil es muy apreciado el “ragout de carne humana”; en las Islas Marquesas, las nalgas es el manjar más delicioso, reservado para los sacerdotes. Los dogones de Africa ingieren en sus ceremonias los prepucios de hombres vivos. Es tal la adicción que produce el consumo de carne humana que, según el antropólogo forense español José Manuel Reverte, “quienes la comen quedan enganchados”. Alberto Cardin, en su libro Dialéctica y canibalismo, asegura que hoy en día aún existen unos tres millones de caníbales en nuestro planeta. Unos son impulsados por motivos religiosos, otros por costumbres ancestrales, otros simplemente por la falta de comida. Es el “canibalismo de subsistencia”, que aún se encuentra en la Rusia profunda, en el interior de Brasil, en las zonas más abatidas por seculares odios y guerras persistentes. En el libro Caníbales de Martin Monestier, se vaticina que, por el desmesurado aumento de seres humanos desnutridos en los países más pobres, en el futuro se autorizará la donación de cadáveres para su consumo.

Espero no ser testigo de tan terribles presagios. Aunque parece que muchos de mis coterráneos gustan de estas historias de terror, aunque sean imaginadas. ¿Cómo, si no, explicar el éxito de novelas y películas como las que relatan las andanzas y los inhumanos extravíos de Hannibal Lecter, en El silencio de los corderos (1991), o en sus continuaciones Hannibal (1999) y Hannibal raising (2006)? Decididamente, la humanidad puede dividirse en dos, según su actitud ante el canibalismo, pero por fortuna el equipo de los caníbales está constituido por enfermos psicópatas o humanos no civilizados, entre los que no me encuentro. Vandalio.

Tags: canibalismo

servido por Francisco 12 comentarios compártelo

12 comentarios · Escribe aquí tu comentario

molinera

molinera dijo

El tema del canibalismo es difícil de aceptar pero el hecho es que existió, existe y en épocas de crisis y en personas con determinados problemas mentales reaparece. Cuando el hambre ha reaparecido, en circunstancias extremas, también ha reaparecido el canibalismo. Hace poco leí unos fragmentos espeluznantes sobre hechos acaecidos durante la Revolución Soviética. Ha veces he tenido conversaciones sobre el tema con gente presuntamente culta y no aceptan que sea así. En fin, aceptar la propia naturaleza es un paso más para conocer nuestras limitaciones biológicas.

5 Noviembre 2006 | 11:12 AM

molinera

molinera dijo

'a veces' no 'ha veces',perdón.

5 Noviembre 2006 | 11:13 AM

Vandalio

Vandalio dijo

Gracias, molinera, por tu comentario. Hay muchas personas a las que asusta penetrar en lo más profundo de la personalidad humana. Pero quien así piense no morirá siendo plenamente "humana". Hay que penetrar en lo más íntimo, como en una cueva oscura, aunque a veces nos encontremos con aspectos malignos y repugnantes, como el canibalismo, que sólo se da en muy pocos animales, entre los que nos encontramos. Porque, además de la necesidad, en circunstancias excepcionales, hay que admitir que el canibalismo se da también por motivos religiosos, de placer, de venganza. No siempre se come por hambre. Esa es una faceta oculta y miserable, que raras veces sale a luz,de nuestra condición humana, que no tiene nada de "divina", aunque muchos piensen lo contrario.

5 Noviembre 2006 | 01:06 PM

gurru

gurru dijo

Considero que tienes una imagen un tanto etnocentrista y pobre del canibalismo. Documéntate un poco más majete.
No son los trasplantes de órganos o las inyecciones de celulas una forma de canibalismo?

17 Mayo 2007 | 08:35 PM

francisco aguilar piñal

francisco aguilar piñal dijo

Gracias por lo de "majete". Me parece que no podremos ponernos de acuerdo sobre lo que significa canibalismo. Ni en los trasplantes ni en las inyecciones intervienen los "dientes depredadores" de los caníbales. Así,

17 Mayo 2007 | 10:16 PM

Vandalio

Vandalio dijo

Gracias por lo de "majete". Me parece que no podremos ponernos de acuerdo sobre lo que significa canibalismo. Ni en los trasplantes ni en las inyecciones intervienen los "dientes depredadores" de los caníbales. Así, que ponte al día en los conceptos "requetemajete".
Vandalio.

17 Mayo 2007 | 10:19 PM

yomelo

yomelo dijo

No hemos de sorprendernos por las actitudes antropófagas de otros congéneres, sólo es una cuestión moral la que impide que otros no hagamos ese tipo de acciones.Cuando alguien se escandaliza ante estos hechos esta solamente influido por su educación moral y religiosa.
Socialmente en nuestro mundo esta mal visto, pero en ciertas tribus no se plantean el hecho moral así como no lo hacemos nosotros con los animales que nos comemos.
En según que determinadas circunstancias todos seríamos caníbales, y no caigamos en nuestro típico homocentrismo que todo lo puede, no somos mas que unos seres vivos que habitan en un planeta en medio de millones de estrellas a las cuales le importamos muy poco lo que hagamos.
Cada día mueren muchas personas en condiciones mucho mas lamentables que si fueran asesinadas y comidas y, ante eso no hay esa repugnancia que nos da el canibalismo.
El efecto es solamente moral

8 Septiembre 2007 | 11:15 AM

kanepla

kanepla dijo

miren aqui en el Perú existe muchas culturas (si se puede llamar culturas)cerradas en el corazón de la selva,donde las personas que vivimos en estos lugares, tenemos vetado el transito por ciertos lugares, pues sin querer y sabiendo convivimos con estas personas que son enteramente caníbales no se si por índole religioso, cultural, o que otra materia los lleva a esto.A nivel social esto es inconcebible pero debemos ponernos en su lugar,pues quizás viven otra realidad su amplitud y estado de conciencia no es la misma a la de la mayoría de los que viven en nuestro planeta,lo acaecido en Iquitos Perú en los años 70 es clara muestra de ello, conciencias diferentes con actitudes iguales,solo miren la película CANÍBAL HOLOCAUSTO, Y SABRÁN A LO QUE ME REFIERO

12 Abril 2009 | 12:33 AM

AGUSTINA GARCÍA MANZANO

AGUSTINA GARCÍA MANZANO dijo

Parece que la superación del canibalismo se cita junto con la superación del incesto como las dos claves del proceso de culturización más importantes. Evidentemente ambos horrores han existido y existen, pero para eso estamos, para superar todo lo que consideramos terrible y desechable.

Veo que este tema despierta la curiosidad de la gente.

14 Abril 2009 | 11:57 PM

mar

mar dijo

Canibalismo en Atapuerca

¿Somos caníbales los humanos? Según las evidencias históricas y las hipótesis científicas, la respuesta es sí. Aunque me produzca repugnancia invencible, aunque jure y perjure que yo nunca me alimentaré con carne humana, el canibalismo está presente en nuestra especie desde los comienzos de la hominización hasta nuestros días. Bien es verdad que la frecuencia de los actos caníbales ha ido disminuyendo con los siglos, en la misma proporción en que se han consolidado los valores morales, pero la costumbre no ha desaparecido totalmente, como demuestra el reciente caso alemán, de dos varones que acordaron por internet un festín caníbal, llevado a la pantalla en la película de Martin Weiz Grimm love story, premiada en la 39ª edición del festival de Sitges.

Aunque nos cueste reconocerlo, descendemos de una larga serie de generaciones de asesinos sin complejo de culpabilidad, porque el sentimiento de culpa no es genético sino cultural, y se ha ido fraguando a lo largo de los años, por motivos religiosos o culturales. Nuestra especie homo no ha llegado al extremo del canibalismo intrauterino de los tiburones, pero no ha tenido inconveniente en alimentarse con la carne de sus propios familiares adultos o jóvenes, con especial predilección por la de los más pequeños, como sabemos hoy por las excavaciones de la Gran Dolina, en Atapuerca, un yacimiento próximo a la ciudad española de Burgos. Como estos restos tienen una antigüedad de más de 800.000 años, “se trata de las evidencias más antiguas de antropofagia de la historia de la Humanidad”, practicada aquí “durante cientos de años”, según afirma el profesor Eudald Carbonell.

Siendo esta costumbre natural y la especie humana depredadora por naturaleza, que mata para vivir, “¿qué complejos procedimientos de culturación han permitido desactivar su placer homicida?”, se preguntaba Freud. Si al canibalismo inicial no se oponían ni la naciente razón ni los sentimientos de amistad o fraternidad, la única respuesta posible a esta pregunta es el nacimiento de los valores morales en las generaciones posteriores, a causa de la fe en las divinidades inventadas para organizar las comunidades humanas, o bien de los propios líderes, que necesitaban multiplicar los brazos para atender a las tareas agrícolas que garantizaban el alimento. Porque no están claras las razones del canibalismo. Se puede buscar la carne de un humano vivo o de un humano muerto. En ambos casos, puede haber motivos ajenos a la necesidad. Por ejemplo, comer la carne de un guerrero enemigo para asimilar su fortaleza física; de un familiar para heredar sus virtudes; de una persona escogida para un sacrificio religioso; de cualquier congénere para mantener la supervivencia, agresión asesina reservada a los humanos. Los antropólogos afirman, como conclusión de sus investigaciones sobre los huesos conservados, que uno de los manjares más apreciados eran la médula ósea y el cerebro. Es lo que insinúa Eric von Daniken como explicación para el origen del homo sapiens: la evolución del cerebro homínido, causa del aumento de su volumen y de su inteligencia, fue debida precisamente a la ingestión del cerebro de los grandes simios, incluido el género homo, cuyos cráneos aparecen con frecuencia horadados para extraer la masa encefálica. Esto no lo ha hecho ningún otro animal.

Pero asesinar a un congénere vivo para comer su carne por un placer homicida es algo extravagante, reservado a los humanos, apenas conservado en las sociedades civilizadas. Pero no erradicado completamente. Pensemos en lo sucedido a los misioneros, por ejemplo, en tierras de humanos salvajes. En las Islas Salomón se prepara un plato, dicen que exquisito, de “carne humana a la piedra”; en Nueva Guinea hay tribus caníbales, como los asmat, los korowais, los damis,etc, que gustan del “cerebro hervido con caña de bambú”; en las Islas Fidji se asan los cadáveres enteros, después de extraer las entrañas, para consumo de los jefes de la tribu; en las selvas del Brasil es muy apreciado el “ragout de carne humana”; en las Islas Marquesas, las nalgas es el manjar más delicioso, reservado para los sacerdotes. Los dogones de Africa ingieren en sus ceremonias los prepucios de hombres vivos. Es tal la adicción que produce el consumo de carne humana que, según el antropólogo forense español José Manuel Reverte, “quienes la comen quedan enganchados”. Alberto Cardin, en su libro Dialéctica y canibalismo, asegura que hoy en día aún existen unos tres millones de caníbales en nuestro planeta. Unos son impulsados por motivos religiosos, otros por costumbres ancestrales, otros simplemente por la falta de comida. Es el “canibalismo de subsistencia”, que aún se encuentra en la Rusia profunda, en el interior de Brasil, en las zonas más abatidas por seculares odios y guerras persistentes. En el libro Caníbales de Martin Monestier, se vaticina que, por el desmesurado aumento de seres humanos desnutridos en los países más pobres, en el futuro se autorizará la donación de cadáveres para su consumo.

Espero no ser testigo de tan terribles presagios. Aunque parece que muchos de mis coterráneos gustan de estas historias de terror, aunque sean imaginadas. ¿Cómo, si no, explicar el éxito de novelas y películas como las que relatan las andanzas y los inhumanos extravíos de Hannibal Lecter, en El silencio de los corderos (1991), o en sus continuaciones Hannibal (1999) y Hannibal raising (2006)? Decididamente, la humanidad puede dividirse en dos, según su actitud ante el canibalismo, pero por fortuna el equipo de los caníbales está constituido por enfermos psicópatas o humanos no civilizados, entre los que no me encuentro. Vandalio.

2 Mayo 2009 | 12:06 AM

ronald ribera vaca

ronald ribera vaca dijo

yo pienso que esta bien nomas

23 Mayo 2009 | 08:37 PM

israel

israel dijo

he leido atentamente los parrafos pero para mi es algoque llama lamentable en pleno siblo 21 tanto educacion , tanto dinero, tanta cltura y porque los grandes se preocupan solo de ellos y no de las culturas olvidadas porque tanta desumanizacion tanto desamor hacia el mundo, es espelusnante loe que sucede en el mudo y es una pena.

5 Julio 2009 | 06:01 AM

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Soy filólogo ya jubilado, me gusta escribir y deseo mantener mi propia bitácora para ofrecer mis experiencias, ideas y sentimientos sobre la vida a quienes -jóvenes o viejos- las quieran compartir.
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