OJOS QUE NO VEN (20)
En el capítulo XI de su libro, Dawkins expone su brillante teoría de los memes como parte segunda y fundamental de la teoría de las entidades "replicadoras" que actúan como base biológica de nuestra conducta. Los genes biológicos forman parte de la herencia de cada individuo, son de carácter químico y limitan de manera notable la tan cacareada libertad del ser humano. El ADN de cada célula viva lleva actuando más de tres mil millones de años, pero, según el autor, "la antigua evolución seleccionadora de genes, al hacer los cerebros, proveyó el ‘caldo' en el cual surgieron los primeros memes. Una vez que surgieron estos memes capaces de hacer copias de sí mismos, se inició su propio y más acelerado tipo de evolución". Esta nueva entidad no es genética, como digo, sino cultural. "El nuevo ‘caldo' necesario para el cultivo de las muestras es el ‘caldo' de la cultura humana, siendo estos memes algo tan usual y corriente como las ideas, las modas, las manufacturas, la belleza del arte y de la música, y todo aquello ‘abstracto' que pueda saltar de un cerebro a otro, para seguir su propia existencia en la mente del nuevo individuo. Es decir, que según el mismo autor "se debe considerar a los memes como estructuras vivientes, no metafórica sino técnicamente".
Al hacer la comparación entre genes y memes, Dawkins reflexiona de la siguiente manera: "Cuando morimos, hay dos cosas que podemos dejar tras de nosotros: los genes y los memes. Fuimos construidos como máquinas de genes, creados para transmitir nuestros genes. Pero tal aspecto nuestro será olvidado al cabo de tres generaciones... Nuestros genes pueden ser inmortales, pero la colección de genes que forma a cada uno de nosotros está destinada a desintegrarse hasta desaparecer...No debemos buscar la inmortalidad en la reproducción. Pero si contribuyes al mundo de la cultura, si tienes una buena idea, compones una melodía, inventas una bujía, escribes un poema, cualquiera de estas cosas puede continuar viviendo, intacta, mucho después que tus genes se hayan disuelto en el acervo común. Sócrates puede o no tener uno o dos genes vivos en el mundo actual...pero ¿a quién le importa? En cambio, los complejos de memes de Sócrates, Leonardo, Copérnico y Marconi todavía son poderosos".
Esta idea (este meme, transmitido culturalmente) me anima a seguir escribiendo. Porque, después de todo, mi gran ilusión es ser fiel a mí mismo, sin dejarme esclavizar, dentro de lo posible, por genes ni por memes. A fin de cuentas, es lo que concluye Dawkins:."Nosotros, sólo nosotros en la Tierra, podemos rebelarnos contra la tiranía de los replicadores egoístas". Deseo que esta sea mi liberación y mi camino. Por él quiero seguir antes de morir, y es la sola razón de este libro. Enfrentándome a tradiciones sin base científica y a creencias impuestas que no puedo admitir, he levantado en lo más íntimo de mi conciencia un altar a la diosa Razón, como los revolucionarios franceses en Nôtre-Dame, que no podían entender la dignidad de la vida humana como sumisión, sino como un progreso hacia la fraternidad, dentro de una cosmovisión de igualdad en lo social y de libertad en lo individual. (Aunque condene los asesinatos de la guillotina).
Hay conductas que no responden a ninguna satisfacción genética, sino que nacen de una ideología, es decir, de unos memes inculcados durante la fase formativa de la vida. La infancia aparece en el mundo dispuesta a creer cuanto ve, oye o contempla, sin plantearse dudas ni rechazos. La educación infantil, que debería servir para formar al individuo en la libertad de pensar, es casi siempre un abusivo implante de ideas no contrastadas en la mente frágil y maleable del aprendiz de hombre/mujer. En esa primera edad arraigan en la conciencia las semillas del bien, pero también pueden aceptarse sin dudar las más crueles costumbres, las más disparatadas tradiciones, las historias más inverosímiles. (John Watson, el fundador del conductismo, proclama que sólo mediante la educación se puede ´fabricar´ la conducta de cualquier niño). Pero ha de llegar la hora de la razón y del sano juicio, crucial para escoger entre la esclavitud y la rebeldía, entre lo irracional y lo justo para el triunfo de la libertad y la responsabilidad. La experiencia histórica dice, sin embargo, que el común de los mortales prefiere sacrificar parte de su libertad, tanto política como religiosa, en el altar de la comodidad y la seguridad.
El más enraizado conjunto de memes personales es debido, como parece evidente, a las ideas recibidas durante los años de formación familiar, escolar, intelectual y moral. Dando por supuesto que la ‘instrucción' o la ‘información' se desarrolla en un plano intelectual, que recoge, asimila y aprende las enseñanzas para memorizarlas, sin afectar a la ética, las costumbres o la convivencia, lo más perentorio que debe acuciar a políticos y pedagogos es el verdadero contenido semántico de la palabra ‘educación'. Que no es una actividad inocente y angelical, como podría parecer a tenor de cuanto a ella se han referido con apasionado entusiasmo quienes, a lo largo de los siglos, han pretendido cambiar el rumbo de la historia del homo sapiens. Sin duda, y en la mayoría de los casos, con las mejores intenciones, pero con nefastos resultados. Hemos de estar prevenidos contra los auto-proclamados ‘mensajeros de la verdad', propagandistas de ideas contrapuestas sobre las creencias o las conductas de los humanos. Por eso estuve tentado hace tiempo de escribir un libro, que se quedó en mero propósito, sobre algo tan escandaloso para muchos como Los peligros de la educación. (Continuará).

