Publicidad:
La Coctelera

La bitácora de Vandalio

Temas variados sobre humanismo, sociedad y religión

2 Febrero 2009

OJOS QUE NO VEN (33)

 

 

Desde un punto de vista individual, la libertad interior consiste en no dejarse controlar por la mente de otros, ejercitando el derecho a la rebelión intelectual, siguiendo sólo el dictamen del propio juicio crítico. La Universidad Complutense de Madrid tiene como lema la frase latina "Libertas perfundet omnia luce" (La libertad iluminará todas las cosas con su luz) que es similar a la doctrina europea del Siglo de las Luces, sintetizada por el "Sapere aude" (Atrévete a saber), sin  más límites ni fronteras que el "imperativo moral" kantiano, soñado por la razón. "El sueño ilustrado de la emancipación, el sueño de la liberación de la humanidad erigido en promesa por la Ilustración, fue el sueño de la razón" (Javier Muguerza, "Kant y el sueño de la razón", capítulo incluido en La herencia ética de la Ilustración, Crítica, 1991). 

La libertad no es un concepto unívoco, como ya se ha dicho. Para muchos ideólogos la libertad sólo existe como relación social y política, reduciendo su capacidad a lo que llaman "la libertad del consumidor", en unas sociedades dominadas por un capitalismo arrollador. Hay otras libertades de carácter social que afectan al individuo,  subordinadas generalmente a la política, en las que hay que incluir la de expresión y la de imprenta, cuya consecución en los pueblos libres ha costado años de lucha y sufrimiento en el doloroso camino de la emancipación. Pero, aunque son entendidas de ordinario como la verdadera emancipación liberadora, estas libertades son ajenas a mi propósito, que pretende fijarse exclusivamente en la libertad interior del individuo, previa a las preocupaciones sociales, y cuyos límites deben ser conocidos por el sujeto reflexivo para alcanzar su identidad, de autodominio y dignidad personal. La metáfora de El gen egoísta, de R. Dawkins, proclama que, en realidad, somos esclavos de nuestros genes, que son los que ‘de verdad' tienen intereses. Es como si manipularan nuestros deseos en su beneficio, como si nosotros sólo fuéramos los vehículos que los transportan a través del tiempo, en su viaje a la eternidad. Si la liberación de la esclavitud genética, con la que todos nacemos, es difícil de conseguir, mucho más lo es cuando se trata de superar los memes maléficos, que no tienen más objetivo que la anulación del individuo pensante para lograr la supervivencia de una  colectividad, mediante la esclavitud ideológica. Sólo nosotros tenemos, en contrapartida, las únicas armas para contenerlos: la razón y la voluntad. ("La inteligencia es como el alma de la libertad", decía Leibniz). Por eso somos los únicos seres capaces de ser libres.

 Nuestra primera obligación, como seres humanos, es la de ver con claridad dónde están las fronteras de esa libertad interior o espiritual que se nos quieren ocultar convirtiéndonos en seres clónicos, anulando nuestra singularidad, con el pretexto de que, fuera del colectivo, nunca llegaremos a encontrar la puerta de la salvación. La educación puede ser, ya se ha visto, tanto un proceso de liberación como de esclavitud. El adulto que adoctrina deja en sus discípulos escaso margen para la libertad de pensamiento. Es tal el cúmulo de condicionantes que mediatizan nuestros actos que el campo de la libertad se estrecha hasta límites agobiantes. ¿Quién no se ha sentido en alguna ocasión marioneta del destino, de las costumbres, del poder político o de ‘sagradas' enseñanzas?

Llegados a este punto, es necesario detener la mirada en la libertad de conciencia, derecho fundamental del ser humano, inmediato al derecho a la vida. Esta libertad me permite elegir una creencia espiritual entre todas las existentes, incluso la no-creencia. Se trata de una elección personalísima entre los diferentes memes espirituales que reclaman mi adhesión, descalificando a los adversarios con el estigma de la falsedad. Pero como los memes religiosos son productos culturales, habrá tantos como culturas, por lo que conceptos como verdad o falsedad son siempre relativos. Lo que sí pretenden todos es someter el juicio crítico de cada posible militante a una doctrina común que sirva de aglutinante a una masa auto-sugestionada por el atractivo del líder ideológicamente carismático. Para quienes se resistan al adoctrinamiento se reservan toda clase de ‘castigos', temporales o eternos, incluso la aniquilación corporal, como ha sucedido siempre con los sucesivos fanatismos, enemigos seculares de la libertad. Hay otra forma de afrontar la disidencia, más humana, pero siempre taimada y sostenida por la soberbia, que es la ‘displicencia" tolerante, en aras de una más civilizada  convivencia. Sin embargo, el derecho a la libertad espiritual no admite más solución que la libertad de conciencia, incluso para el ateo o el agnóstico. Esta es la única frontera que dignifica al ser humano, y que debe ser tan respetada como el derecho a la vida. Con sus inseparables secuelas del derecho al libre-pensamiento, a su libre expresión y a la libre difusión del mismo. Nadie debe impedir ni escandalizarse de que se difundan las ideas cristianas, budistas, hinduistas o musulmanas. Pero tampoco de que lo hagan los agnósticos o ateos convencidos. El respeto mutuo es la condición inexcusable de la felicidad y de la convivencia en paz, como enseña la doctrina laicista, que no pretende imponer a nadie sus ideas, sino respetar por igual a todas las religiones.

Dos palabras más sobre la libertad predicada -algo diferente de ayer a hoy- por el cristianismo. Para la doctrina cristiana no hay más esclavitud esencial que la del pecado. Si para Isaías, en el Antiguo Testamento, lo importante era la "liberación de los cautivos" (Is.61:1-2), para Jesús de Nazaret, según el evangelio de Juan, "Todo el que hace el pecado es esclavo del pecado" (Ju. 8:34). Esta doctrina, que sólo se encuentra en el cuarto evangelio, es la misma de Pablo de Tarso en su Carta a los Romanos: "Liberados del pecado, os habéis hecho esclavos de la justicia" (Ro. 6:18). Ahora bien, como es sabido, está demostrada la dependencia doctrinal del evangelio de Juan con respecto a ese tratado teológico que es la carta paulina a los Romanos, escrita medio siglo antes. (La carta de Pablo se calcula que fue enviada en el año 57, mientras que el cuarto evangelio fue redactado a comienzos del siglo segundo). En este caso, como en otros, se advierte la transformación de la doctrina mesiánica de Jesús en la doctrina mística de Pablo, con su obsesión por el pecado y el odio a la naturaleza carnal del hombre. De hecho, Pablo, "que creó a Jesucristo" (Richard Ambelain), dio el paso fundamental del cristianismo judaico al cristianismo helénico, más idealizado, influido sin duda por la doctrina pagana del orfismo esotérico, como señala O. Macchiero (Orfismo e Paolinismo).

Esta idea teológica de liberación no es sino una obligación hacia el Dios-juez imaginado, que amenaza con el castigo futuro, el meme más incardinado en la estructura mental de Occidente. Así, el hombre ha de conseguir la liberación del castigo mediante una compulsiva esclavitud, la del temor o, en caso de premio, la del interés. Pero, actuar racionalmente contra la pretendida voluntad de Dios (mero símbolo creado por el hombre) es también un acto de liberación, ya que, como afirma Eric Fromm: "el acto de desobediencia, como acto de libertad, es el comienzo de la razón" (El miedo a la libertad, Paidós, 1973). No hay mayor liberación para el hombre religioso que sacudirse la angustia de sentirse pecador (obsesión inconsciente) ante la inevitable realidad de la muerte. Ya hay suficientes causas de angustia en esta vida para que, además, nos dejemos intimidar por un delito inexistente, tan ilusorio como el ser infinito que nos intenta esclavizar a su voluntad, o mejor, a la voluntad de los que crean y difunden una doctrina tan fantástica como el dios que predican. (Continuará).

 

servido por Francisco sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de Francisco

La bitácora de Vandalio

Madrid, España
ver perfil »
contacto »
Soy filólogo ya jubilado, me gusta escribir y deseo mantener mi propia bitácora para ofrecer mis experiencias, ideas y sentimientos sobre la vida a quienes -jóvenes o viejos- las quieran compartir.
Estadisticas y contadores web gratis
Estadisticas Gratis

Fotos

Francisco Aguilar Piñal todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera