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La bitácora de Vandalio

Temas variados sobre humanismo, sociedad y religión

25 Febrero 2009

OJOS QUE NO VEN (42)

 

El poder de la imaginación (3)

Decididamente, por muy contrarias que sean estas ideas a las creencias más difundidas sobre la existencia ‘real' de los espíritus de las cosas y los seres vivientes, hemos de negar  con la misma firmeza la creencia en la posibilidad de comunicación con los difuntos, cuyos ‘espíritus' se manifiestan supuestamente a los vivos, llámense ‘fantasmas', ‘almas errantes', ‘espectros', ‘ectoplasmas' y otra multitud de fenómenos inexplicados, pero ciertos para muchos ingenuos, englobados en el llamado espiritismo. De estas prácticas ‘mágicas' viven muchas personas expertas en hábiles trucos cuyas asombrosas actuaciones, cercanas al ‘milagro', avivan el sueño en el más allá. Aunque habrá que distinguir varias clases de magia, desde la ‘sagrada' y la ‘negra', basadas en rituales espiritistas, hasta la ‘blanca', que sólo requiere habilidad para los trucos en el ‘mago' o ‘ilusionista'. La videncia, la telepatía, la alquimia, la brujería, la quiromancia, la hechicería y tantas otras formas ancestrales de acercamiento al misterio, conocidas como ‘ciencias ocultas', tienen mucho de ocultismo, pero nada de ciencia. En estas creencias supersticiosas, imaginadas sin intervención de los sentidos (engañados siempre por las actuaciones ‘mágicas') es donde mejor se evidencia el poder de la imaginación, fuerza psíquica, nunca espiritual, que ha dominado, confundida con la religión, desde los primeros momentos de la hominización.

La magia ‘sagrada' trata de alterar la realidad mediante conjuros, fórmulas de encantamiento, filtros o brebajes, la aparición de imágenes, la teleportación o el engaño de los sentidos con sucesos casi ‘milagrosos', es decir, incomprensibles para una mente normal. La magia ‘negra', asociada al satanismo, pretende alcanzar el poder social por la intervención de las fuerzas del mal, a las que sirve, ‘inventadas' también por la imaginación, sin la cual ninguna clase de magia podría existir.  Diferencia importante es la que caracteriza al ‘ilusionista', que siempre confiesa moverse exclusivamente en el plano del ‘engaño a los ojos', del ‘truco' o ‘ilusión', sin pretensiones de conexión con ningún tipo de experiencias paranormales o espirituales. El mago ilusionista se basa en un conocimiento sutil de la psicología humana. ‘Engaña' a quien se deja engañar, con trucos que parecen milagrosos, pero que, una vez desvelados, sólo producen una sonrisa y un elogio a la ‘habilidad' del mago. Algo distinto del espiritismo o comunicación con los ‘espíritus', evidente superchería para quien no admite ni siquiera la supuesta existencia de los espíritus.

El espiritismo moderno, que pretendía encontrar una explicación ‘científica' a los grandes interrogantes de la vida, comunicándose con las almas de los difuntos y alejándose de dogmatismos religiosos, nació en el Estado americano de Nueva York, a partir de los extraños sucesos ocurridos en casa de las hermanas Fox (1848). Pronto inició su expansión en Inglaterra, y después al resto de Europa. El sumo sacerdote de tal creencia fue Allan Kardec, autor de un tratado doctrinal sobre El evangelio según el espiritismo y mencionado en el siglo XIX por grandes novelistas españoles, como Pérez Galdós en Fortunata y Jacinta  o Clarín en La Regenta. Otro de los libros de Kardec, El libro de los espíritus (1857), fue condenado por la Iglesia católica y quemado públicamente en Barcelona, en octubre de 1861, ya que, entre otras cosas, predicaba la reencarnación de las almas.

En España, entre otros autores de temas espiritistas, existió una escritora sevillana, muy poco conocida, de nombre Amalia Domingo Soler (1835-1909) que era ferviente espiritista y cuyas novelas están basadas en argumentos de este tipo (Memorias del Padre Germán, Memorias de un espíritu, ¡Te perdono! ) lo mismo que gran número de sus "cuentos de aparecidos". Es una literatura de temas fantásticos, propia del romanticismo, pero que después se han puesto de moda en la literatura y el cine, jugando con la afición a lo imaginativo  y maravilloso. Pero el movimiento espiritista no disminuye, antes bien crece, sobre todo en los países latino-americanos, con miles de adeptos que celebran Congresos  cada tres años. Incluso existe un ‘espiritismo cristiano', basado en la esperanza de una vida plena  que continúa tras la muerte, pero que rechaza tanto los hechos milagrosos de Jesús como las apariciones marianas.

La creencia en los espíritus de los difuntos y su comunicación con los vivos es la que unifica diversas actividades que ocupan las horas de muchas personas dedicadas a las psicofonías, psicoimágenes, psicografías, videncias, contactos con ‘hiperidentidades' de otros planos de la realidad, para quienes en ‘el otro lado' la vida es tan material como el nuestro, según  manifestaciones de la vidente Sonia Rinaldi. Los medios electrónicos de transmisión de información han propiciado que los mensajes supuestamente procedentes de personas fallecidas sean cada vez más numerosos. Llamadas telefónicas, apariciones en la televisión, o voces en los magnetófonos parecen devolver la vida a quienes se fueron. (La creencia en seres extraterrestres no tiene nada de espiritista).

Una actividad esotérica hoy en boga, sobre todo entre los jóvenes, es la conocida como ‘oui-ja', tablero en el que se han colocado las letras del abecedario y que, sin necesidad de médium o intermediario, sirve para comunicarse con los espíritus de personas difuntas mediante el movimiento de un objeto (generalmente un vaso invertido) que va indicando las letras necesarias para formar frases inteligentes de respuesta a las preguntas que se formulan. Yo mismo he asistido a una de esas sesiones y puedo garantizar que el vaso se movía a gran velocidad y las palabras que se formaban eran coherentes y respondían a las preguntas sin vacilación. A pesar de cuanto he leído en contra de esta práctica, por fraudulenta, no puedo ni encontrar visos de fraude ni solución razonable al misterio. ¿Será tanto el poder de la imaginación que uno solo de los asistentes pueda activar el movimiento inteligente del vaso? Es la única explicación posible para un escéptico, que no admite la existencia de los espíritus. (Continuará).

 

servido por Francisco 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

pierre-menard

pierre-menard dijo

Bonito post, por añadir alguna meditación se me ocurre que la superstición pudiera ser una especie de subproducto de lo mágico, y por añadir alguna experiencia diré que hace muchos años fui “obligado” a jugar a la oui-ja y, dado mi carácter escéptico, me dedique a apretar el vaso contra la mesa, de forma que no “corriera” bien, para desesperación de el resto de entusiastas, dejando alguna vez que se deslizara y observando como es una mezcla de fe y lógica gramatical lo que hace que salga cada letra, palabra y frase, y no ningún espíritu parlanchín.
Un saludo

26 Febrero 2009 | 11:46 AM

fap

fap dijo

Gracias, amigo, por tu comentario, que debes ampliar en algún sitio, para intentar encontrar una 'explicación' natural al fenómeno de la 'oui´ja'. Vandalio

26 Febrero 2009 | 01:35 PM

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Soy filólogo ya jubilado, me gusta escribir y deseo mantener mi propia bitácora para ofrecer mis experiencias, ideas y sentimientos sobre la vida a quienes -jóvenes o viejos- las quieran compartir.
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