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La Coctelera

La bitácora de Vandalio

Temas variados sobre humanismo, sociedad y religión

21 Octubre 2009

OJOS QUE NO VEN (120)

 

Jesús el Nazareno (6)

 

Para el profesor Schonfield, que ha consagrado toda su vida académica a estudiar la figura del Jesús histórico, no hay ninguna duda de que, como han señalado tantos otros estudiosos, Jesús de Nazaret no pretendió fundar ninguna nueva religión. Era un judío que proclamaba, como el Bautista,  el arrepentimiento de los pecados y la próxima llegada de la esperanza judía: el Reino de Dios. Sería ingenuo pensar en una nueva religión si esta llegada era inminente. No fue, por tanto, el fundador del cristianismo, tal como se ha enseñado hasta la fecha, sino un devoto judío, que hablaba a los judíos sobre una próxima liberación político-religiosa. Así lo entendían las masas enfervorizadas que le aclamaban como el Mesías esperado. Este mensaje no tiene nada que ver con la idea de un Dios encarnado, redentor y salvador del género humano, que proclaman las iglesias cristianas.

Su mensaje se dirige a unos oyentes judíos, fomentando la idea de una liberación. Jesús no siguió el modelo de los grandes fundadores de religiones: no dictó ninguna ley,  ni un conjunto doctrinal detallado y sistematizado. Como sabemos, no dejó nada escrito, ni construyó templos que compitieran con los judíos o con los paganos. Sus enseñanzas siempre fueron orales, y nunca habló de una ‘institución' de carácter religioso, de la que él se sintiera un líder o ‘fundador'. ¿Cómo es posible, entonces, que se haya propagado durante siglos esta falsa idea? Porque esta falsedad era inconfesable. Sin ella se hundiría el edificio completo. Escribe Schonfield: "Sería una píldora muy difícil de tragar el que una institución que se confiesa de origen divino y que afirma ser guiada por el Espíritu Santo tuviera que confesar ahora haber vivido en un grave error durante diecinueve siglos". (Hugo J. Schonfield, Jesús ¿Mesías o Dios?, Martínez Roca, 1987). Como veremos, la fe cristiana se basó, años más tarde, en una imagen divina que participaba de las características del antiguo paganismo.

Tras la muerte de Jesús, la ‘Iglesia primitiva' de Jerusalén se organizó alrededor de su hermano menor, Santiago, extendiendo la idea de que el muerto-resucitado era el Mesías anunciado por Moisés. "Dicha organización fue conocida comúnmente como los nazoreanos...y tenía mucho más que ver con la historia judía que con la historia cristiana". Estos ‘cristianos' originales, con los apóstoles y los ancianos, capitaneados por Santiago, constituían un ‘partido' de carácter político-religioso. "Únicamente esta personalidad santa, pero muy decidida, pudo haber mantenido unidos los entremezclados y diversos ingredientes del movimiento nazoreano, que comprendía a los zelotes, los fariseos, los esenios y otros...La religión de los nazoreanos era judaica, en una forma que enfatizaba la estricta observancia de las ordenanzas mosaicas...Lo que distinguía a los nazoreanos era su creencia de que Jesús había sido nombrado Mesías por Dios...Los sacerdotes que se unieron al partido nazoreano siguieron siendo sacerdotes judíos, continuaron cumpliendo con sus obligaciones en el Templo". (Hugo J. Schonfield, El partido de Jesús, Martínez Roca, 1988). La tablilla infamante de la cruz no admite discusión: "Jesús el Nazareno, Rey de los judíos" (Jn 19:19). Y  Pedro, en el patio del Sumo Sacerdote es acusado: "Tú también estabas con Jesús, el Nazareno" (Mc 14:67).

El término "nazoreano" me ha llamado la atención, porque me era desconocido. A Jesús se le conoce en varios pasajes de los evangelios como nazoraios, vocablo griego que algunos derivan de Nazaret y otros de una etimología ideológica. He buscado en el diccionario bíblico católico y sólo aparecen las formas "nazareno" y "nazireo" (Serafín de Ausejo, Diccionario de la Biblia, Herder, 1987). Tampoco en el protestante, donde se recogen "nazareno" y "nazareo" (Vila Escuain, Nuevo diccionario bíblico ilustrado, Clie, 1990). El "nazareo", según este diccionario, era una persona, hombre o mujer, consagrada a Dios, sin apartarse de la vida social. Este voto temporal le prohibía consumir vino, cortarse el cabello o tocar a un difunto. Era una institución bíblica que tuvo entre sus miembros a Sansón y Samuel, y quizás también a Juan el Bautista. El diccionario católico propone la voz "nazireo", del hebreo nazỉr, con el mismo significado de "consagrado". En todo caso, el partido "nazoreano" no tiene nada que ver con Nazaret, ya que sus miembros eran de diferentes partes de Judea y Galilea. Puede quedar la duda de si el letrero de la cruz aludía al nacimiento de Jesús o al ‘partido'. No se ponen de acuerdo los lingüistas, mientras que la mayoría cristiana prefiere entenderlo como oriundo de Nazaret. Decisión más piadosa que científica, puesto que muchos dudan de la propia existencia de Nazaret, siguiendo la Enciclopedia Judaica, donde se lee que "la primera mención de Nazaret aparece no antes del siglo III d.C."

En los Hechos de los Apóstoles (24:5) tampoco se aclara la cuestión, ya que varía según las traducciones. Para la Biblia de Jerusalén, Pablo es acusado ante el Sanedrín de ser "el jefe principal de la secta de los nazoreos". Para la Sagrada Biblia de la BAC, es "el caudillo de la secta de los nazarenos". En ambos casos se habla (correctamente) de una "secta" judía y de la jefatura de Pablo, pero se traduce mal el título de la secta, que, en ningún caso se relaciona con Nazaret. Es inverosímil, por tanto, buscar la etimología en una minúscula (si es que existiera) población de Galilea. Piñero, obviando la versión de la Biblia de Jerusalén, se inclina decididamente por la palabra "nazareno", con que eran conocidos los primeros seguidores de Jesús, aunque también se decían "mesianistas". No tenían Escrituras propias, sino que se regían por las propias del Antiguo Testamento. Cuando la nueva fe se extendió fuera de Palestina, "en concreto, en Antioquia, de Siria, alguien inventó el nombre de cristianos", derivado del griego christós, que significa el ungido, el mesías (Antonio Piñero, Guía para entender el Nuevo Testamento, Trotta, 2006). Pero tampoco este título es original, ya que en Egipto el dios Horus, el hijo de Isis, era conocido también como KRST, el "ungido". "El nuevo grupo, sigue diciendo Piñero, pensaba que los demás judíos habían abandonado de hecho la Alianza con Dios, ya que rechazaban al Mesías enviado. Y si los cristianos eran el verdadero Israel, no necesitaban nuevas Escrituras". (Continuará).

 

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Soy filólogo ya jubilado, me gusta escribir y deseo mantener mi propia bitácora para ofrecer mis experiencias, ideas y sentimientos sobre la vida a quienes -jóvenes o viejos- las quieran compartir.
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